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11 de marzo de 2015

¿Sabemos lo que comemos?


Al hilo del artículo sobre los cambios en la normativa en relación al etiquetado de alimentos, continuamos con otro concepto controvertido:

La alimentación es una necesidad vital

El cuerpo humano es una máquina que necesita combustible 24h al día, 365 días al año durante toda nuestra vida. Y esa energía la consigue a través de los alimentos que ingerimos. El problema viene cuando no se consume toda y el cuerpo la almacena para tiempos de "vacas flacas".

Engordar o adelgazar es cuestión de matemáticas, ¿lo habías pensado?

Lo principal es comer sano, casero a poder ser, antes de cadenas de restaurantes, y sabiendo lo que se come. Hay que sensibilizar a la sociedad de lo que comemos, hay gente que confunde sano con Light o con el típico 0%. 
¡Cuidado! que lo light también engorda e induce a error en muchos casos.
Nuestra forma de vida ha cambiado sustancialmente desde el trabajo de sol a sol en el campo a las ocho horas de oficina, pero ahora tenemos a nuestro alcance más alimentos.
Nuestro cuerpo necesita tanto las grasas como las proteínas e hidratos. No nos olvidemos que en una dieta basal debe contener 50-55% de hidratos de carbono; 30% grasas y 15-20% de proteínas. ¿Lo cumples?

Etiquetado

Lo fundamental a la hora de evaluar el etiquetado es mirar la tabla de ingredientes y sus nutrientes, teniendo en cuenta los añadidos como el gluten, la sacarosa o los almidones de trigo. Concienciar a la población de que la palabra “grasa” no es mala y difiere según se trate de saturadas, que fomenta el colesterol “malo” y las insaturadas (pescado azúl, etc.) que aumenta el colesterol “bueno”
Es conveniente sustituir la proteína animal por otros de origen vegetal, lácteos o huevos y reducir la ingesta de sal a un tercio de lo que solemos hacer ya que de por sí, los alimentos ya contienen bastante sodio.
Y añádele un poco de ejercicio a tu rutina diaria.

11 de febrero de 2015

¿Sabemos lo que compramos?


Cada día son más los consumidores que prestan mayor atención a las propiedades nutritivas que aparecen en el reverso de los productos que, generalmente y debido a las prisas, no tenemos en cuenta a la hora de meterlo en el carrito de la compra. Somos lo que comemos, pero… ¿realmente sabemos lo que compramos?

Cambios en la normativa europea

A finales del pasado año entró en vigor una normativa europea que obliga a ofrecer más y mejor información, esto es, más legible y con la letra más grande, para facilitar su comprensión, pero dichas normas no se aplicarán hacia finales de 2016.

Pensando cada día más en personas con alergias y advirtiendo de grasas saturadas.

Desde la OCU se ha manifestado expresamente la mejoría que supone en todos los aspectos la legislación, sobre todo en lo que se refiere a ingestas e intolerancias:
  • En la actualidad, las bebidas alcohólicas no aportan información sobre su composición.
  • Tampoco se contemplan las grasas trans (del aceite vegetal industrializado) que está demostrado que son nocivas para la salud,"escondidas" tras margarinas, mantecas vegetales o bollería industrial.
  • El reglamento exige informar sobre los 14 alérgenos existentes más frecuentes e identificar el origen y la composición exacta, proporcionando datos comparativos sobre qué alimento es más saludable.
Cambio en la normativa: Etiquetado más completo
El etiquetado debe estar expresado en lenguaje común. Commons
  • Los fabricantes, además de los datos que venían reflejando, deberán mostrar el valor energético, las grasas, las grasas saturadas, los hidratos de carbono, los azúcares, las proteínas y la sal, y todo ello expresado en un lenguaje más común, por ejemplo: “por 100 gramos” o “por 100 ml”

¿Sodio? Mejor, llamémoslo sal

Otras de las novedades es que desaparecerá la palabra sodio por “sal”, además se especificará la fecha de congelación de productos que hayan sido descongelados y se deberá expresar la procedencia del aceite vegetal, animal o hidrogenada detallando si contiene girasol, oliva o palma.
La carne fresca de cerdo, ovino, caprino y aves de corral indicará el país de origen. Todos estos datos deberán aparecer en el mismo campo visual, es decir, una información compacta no disgregada como la mayoría de veces ocurre.